-Estoy muy nervioso, la esperanza es una pastilla antidepresiva a mi favor. No sé si fumarme toda esta cajetilla o seguir esperando entre los pasillos. No tengo idea de quién es ella, pero hemos cruzado miradas, esas miradas que curvan y resumen la vida que nos espera juntos... juntos y desconocidos. Me ha dado esperanzas. Todos las tardes me pierdo en su sonrisa y en su manera curiosa de mirar, sin mirarme ¿sabes lo que significa? significa que puedo seguir esperando, esperar aquí, como siempre, entre los pasillos.
-La vida es muy corta para seguir esperando.
Me sonrió mientras le daba el último adiós a uno de sus cigarrillos.
-La vida es muy corta para seguir esperando.
Me sonrió mientras le daba el último adiós a uno de sus cigarrillos.
No sé de dónde apareció este hombre lírico, de los pocos que uno encuentra en las tardes frías de Mayo. Un intruso entre mis dudas existenciales de pasillos revoltosos. En ese momento en donde mi quehacer era nulo, él se mostró, reemplazando el respectivo y cortes "Hola". Recuerdo, hace días, una interacción extraña con él, la primera y única vez que cruzamos palabras. Él murmuraba una canción que amaba en secreto y cuidaba con recelo.
-"Yo no quiero domingos por la tarde, yo no quiero columpio en el jardín. Lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí."
-Sabina ¿verdad?
-"Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres. Porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren."
Entonces desapareció entre los pasillos de Derecho y yo me quedé con con ese dejavú de haber visto esta escena en alguna película y créanme, no acabó bien.
-¿Crees que debería arriesgar? Ella me da vestigios de interesarle tanto como ella me interesa a mi, pero tal vez el miedo a no encontrar lo que tanto espero me limita y no solo eso, una relación en este crudo momento de mi vida seria perjudicial para todos. Creo que por ahora viviré ilusionado y esperando, con la idea de encontrarme nuevamente entre sus ojos todas las tardes.
-Nada te limitar, arriésgate y no esperes. Eso es de cobardes.
Realmente fueron dos oraciones finales, las únicas que atine a decir a su larga y efusiva verborrea enamorada. Aseguró seguir esperando a las afuera de su aula. Se fue.
-Nada te limitar, arriésgate y no esperes. Eso es de cobardes.
Realmente fueron dos oraciones finales, las únicas que atine a decir a su larga y efusiva verborrea enamorada. Aseguró seguir esperando a las afuera de su aula. Se fue.
Durante los doce minutos siguientes en ese pasillo, pensaba en él y en la continuidad de sus días. Lo más curioso fue cuando empecé a meditar sobre mi situación, yo también estaba esperando. Esperaba a las afueras de una de las aulas de Ciencias Políticas. Esperaba igualmente encontrarme con otros ojos, pero estos si eran conocidos, los conocía muy bien. Me vi hipócrita decir que esperar era de cobardes o que la vida era muy corta para hacerlo. Prendí un cigarrillo y reía en silencio.
Joaquin Sabina - Contigo

Buaaah vaya texto. Me ha encantado y esconde muchos sentimientos!
ResponderEliminarEspero el siguente eh!
Un besazo!^^
Qué bonito! Me lo he leído todo y me ha encantado, sobre todo la parte que dice "Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres. Porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren".
ResponderEliminarHermoso.
Suerte! Te dejo mi blog: lavidaseburlademi.blogspot.com