martes, diciembre 25, 2012

Fiestas



Hoy es Navidad, es extraña, rara y triste. Comenzando por las lágrimas que caen en mi teclado en estos instantes.
Es la primera vez que veo a mamá tan animada, también es la primera vez que recibí tantos regalos en una noche. A estas alturas de mi vida, lo único que me queda por hacer en estas fiestas es tomarme unos tragos con los amigos o fumarme unos puchos caminando por la alameda. Pero vamos, eso no pasó.
Si alguien pregunta por las lágrimas fugitivas, bueno, este día es triste. Se fue la luz y todo acabó, como siempre, la luz se va como el amor y nuevamente, llega la decepción. Es increíble como esta manía de escribir calma mis nervios. Felices fiestas.




sábado, diciembre 22, 2012

Píntame III





Sería más sencillo si no respiro recuerdos.







viernes, diciembre 21, 2012

Sin alma





Y te encontré. Comprendí que los sueños despegan el vuelo cuando el alma deja de ser alma para convertirse en tu otro yo. Y me perdí, como quien pierde la memoria con los años y deja de existir en el recuerdo.








Norecomendable - Sueño de Bolivar

jueves, diciembre 20, 2012

Carta a Santiago


Por alguna razón me acostumbre al típico trato de amigos de infancia, pero me convertí en "usted" y tu regreso será tan extraño como esa palabra. A veces eres tan raro. Debe ser el ambiente o esos aires a mejora en tu interior.
Mientras desdoblo tu mirada de mis paginas indecisas, te recuerdo. ¿A dónde te has ido? Me sorprende tu decisión tanto como la fría despedida de una tarde de septiembre, pero te fuiste y dejaste billones de anhelos regados por las calles, esas calles que ya no esperan como antes.

Los días llegan, pasan y se van, como la brisa de un amanecer casi acostumbrado a tu ausencia y es que aquí lo normal es extrañarte y la rutina es recordarte. A veces me acomodo a la ventana y pienso en que rincón enemigo te has refugiado, querido amigo, me sorprende pensar en tus nuevos conocidos que desconocen tu verdadero lugar; aquí.





sábado, diciembre 15, 2012

Me invades de poemas


Emma se perdía entre el césped y la niebla mientras acariciaba su rostro: "Me invades de poemas", y su voz era tan dulce, como una niña experimentando emociones nuevas y desconocidas. El silencio tan cálido entre el crujir de las olas y el rozar de sus dedos sobre su piel. Le propuso caminar por esas vías prohibidas del presente y olvidar lo que un juego de niños consiguió con el tiempo.

De regreso a casa, la historia se repite, una rutina sobrecargada de enfermedades sin cura. Una madre permisiva arrastrada por un padre negligente y los niños de siempre. El silencio de esas calles sin futuro y el bullicio de los vecinos con instintos suicidas. Emma, desde el otro lado del mundo, cuida la media noche cuando la distancia se acorta y el teléfono empieza a hablar, ya nada importa, ahora son uno entre miles. "Tal vez solo es una etapa, como en las películas" le dijo, ella lloraba en silencio no sabía si era por decepción o por la verdad que conlleva sus palabras. El invierno les vino de golpe y con ella una noticia sin respuesta. Aún no lo sabían.

Emma es una artista en un mundo bajo su almohada, una pequeña criatura amante de la noche, los cerezos y Poe. Su amor, su paupérrimo amor encadenado, fue liberado a otro ser maravilloso como ella. Todas las mañanas era una batalla a muerte entre la estación del autobús y la última carpeta de la primera fila, sus cuadernos saturados de poemas y dibujos en blanco y negro, reflejo claro de la esquizofrenia prematura que vivió sus antepasados y ahora ella le sonríe a ese don.

Llegaba las 11:20 am, Emma se escondía tras la puerta azul infectada de escritos. Se encontraban, se conocían como quien conoce cada día al despertar. "Emma, no me olvides" le dijo mientras rodeaba sus manos sobre su pequeña cintura. La fragilidad de sus cuerpos se torcían en la humedad de lo prohibido y el sexo era lo de menos.

"Entiende, tú eres mía y yo soy tuya" le dijo. Emma se cocía el silencio en el alma: "El olvido y lo prohibido no entienden razones". Ambas habían encontrado rastros de una hermandad desconocida.


miércoles, diciembre 12, 2012

Hoy es doce

Alcachofa de regalo ♥ (nunca entendí ese gusto)

El tiempo apremia y yo con la insuficiencia de mis palabras entrecortadas. Este año se resume en ti y en mis derivados o los tuyos. Aveces sospecho que tu naturaleza trasformó a la mía y no como otros piensan. Pero después de todo (y de todos) ha tenido que pasar años para que yo pueda entender y aprender sobre "esto" que nos une, dudo mucho que en un futuro las complicaciones tomen posesión de nosotras.
Han pasado tres años desde que escribí esta fecha en un pósit rosa y lo pegué en la columna naranja de tu habitación, no sabía si en realidad esto del conteo de meses era necesario, pero es muy bonito decirle a tu amiga: ¡Feliz doce! acompañado de una carita feliz, solíamos hacerlo más seguido ¿te acuerdas? pero esos días iban caducando por motivos brutalmente... BRUTALES. Hoy se juntan los doce, le dicen "fin del mundo" yo solo recuerdo nuestra conjugación con ese número. No tengo ni la más microscópica idea de tu vida paralela, la que no me muestras, pero en ti veo a la misma niña de once años invadida de colores y artilugios, con la mirada delicada, sentada en uno de los arbolitos más pomposos de ese colegio que nació para ser el glorioso de siempre. Hay tanto que decir y el tiempo es ajeno a mis horas. Tal vez exagero. Te quiero bonita, eres un fragmento de mi al igual que yo de ti.

Feliz doce (:



jueves, diciembre 06, 2012

Freund

Entre tus dedos



Mientras tu voz se sentía desde el otro lado de la puerta, yo cuidaba mi respiración tras mi llegada. Me abrazaste como si el momento dependiera de ello: "te extrañé" y tu verbo era tan desconocido como el mío. Nuestras conversas volvieron a ser las de antes, un error del momento, nada fue como antes. 
Cuando te conocí creí haber encontrado al típico chico loco, inmaduro, triste, enfermo y autodrestructivo. A los 34 minutos en el balcón de una clase que aún no empieza, ya filosofábamos del amor y sus verdades, mientras acomodabas la carpeta a centímetros más cerca de la mía. Horas de horas entre laberintos de ideas inconclusas y esa manía de reír por cositas que solo nosotros entendíamos. 
En esos tiempos en donde los días eran tan sencillos como respirar, solíamos caminar por el centro y mientras adentrábamos las calles de Quilca te comenté que amaría escribir poemas en una de las servilletas del Queirolo y que un mozo interesado lo publicará en un acto gentil, como ocurrió con alguno que otro literato. Mirabas tus pasos y me dibujaste una sonrisa sarcástica: "Si eres muy buena, con suerte publicarán tus poemas cuando mueras, serás famosa". Golpee tu hombro derecho con mis manos y reímos porque después de todo era broma (eso espero). Nuestra promesa de siempre, ingresar al Queirolo con una considerable cantidad de libros consumidos durante el trascurso del año. Semanas después nos vimos apoyando los codos en una de sus mesas, mientras observábamos fotografías en blanco y negro estampadas en todas las paredes como trofeos del bar. Aquel día descubrí tu oculto interés por la literatura, lástima que a los cortos minutos se introdujo bruscamente la política y sus abusos.
Nuestros paseos de pasadizos acostumbrados a nuestro andar se convertían en la rutina de cada mañana, los alfajores acompañados de nada, tus bolitas de papel que secuestraban mi mal humor, el bolsillo mágico y pequeño de tu mochila negra que siempre guardaba un dulce para mi o nuestros gritos mientras te perseguía por todo el lugar, son detalles. Son solo detalles que hasta el olvido recordará.
Ahora yo no entiendo como nuestra antepenúltima conversación se transformó en un medicamento brutalmente depresivo para mi.
Me jode alejarme. Eres mi mejor amigo.





sábado, diciembre 01, 2012

Augurio



Cansada de ignorar espejos
y esconderme de la luna y sus antojos,
optando por los rincones 
de una soledad conocida;
mi soledad y sus penas.

Busco el motivo y la razón de sus preguntas
con el sentimiento estrujado.
No intento sentirme tan sola como antes,
como hoy,
con mi soledad y sus penas.

Oriéntame para el futuro, 
tal vez este puente de cristal
sea un redoble de campanas a nuestra unión,
o tal vez mi maldita imaginación 
juega a la fortaleza conmigo;
con mi soledad y sus penas.

En tu inmensidad o en la mía utilizamos la palabra
¡blasfemia palabra! 
que me cose el silencio y me guarda el derecho a expresar,
quedándome quietecita, aquí,
con mi soledad y sus penas.

Percibo sin sentirme tan lejana
una sensación de melancolía añeja,
cuando tu voz se acerca arañando verdades y mentiras,
y lloras como antes, 
como yo,
con mi soledad y sus penas.