Cansada de ignorar espejos
y esconderme de la luna y sus antojos,
optando por los rincones
de una soledad conocida;
mi soledad y sus penas.
Busco el motivo y la razón de sus preguntas
con el sentimiento estrujado.
No intento sentirme tan sola como antes,
como hoy,
con mi soledad y sus penas.
Oriéntame para el futuro,
tal vez este puente de cristal
sea un redoble de campanas a nuestra unión,
o tal vez mi maldita imaginación
juega a la fortaleza conmigo;
con mi soledad y sus penas.
En tu inmensidad o en la mía utilizamos la palabra
¡blasfemia palabra!
que me cose el silencio y me guarda el derecho a expresar,
quedándome quietecita, aquí,
con mi soledad y sus penas.
Percibo sin sentirme tan lejana
una sensación de melancolía añeja,
cuando tu voz se acerca arañando verdades y mentiras,
y lloras como antes,
como yo,
con mi soledad y sus penas.

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